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Posted 6 agosto, 2015 by Vincent Quezada in Buena Mesa
 
 

Nuevos estudios relacionan la longevidad con el consumo frecuente de comida picante

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Una investigación realizada por la Universidad de Pekín en dónde participaron medio millón de personas, y publicada en la nueva edición de la prestigiosa revista inglesa British Medical Journal. concluye que en realidad, contrario a lo que podría pensar tu gastroenterólogo, una dieta compuesta por un alto consumo de comida picante podría ser un factor positivo y determinante para tener una vida más larga.


Los estudios sobre longevidad no son cosa nueva, tienen rato realizándose desde prácticamente cualquier ángulo concebible, pero en esta ocasión el abordaje resulta sorprendente. Para el estudio, se tomó a 500,000 sujetos, que fueron puestos bajo observación por años, comprobando que aquellos que consumían alimentos picantes bajo un promedio de 6 a 7 veces por semana redujeron en un 14% su riesgo de morir en forma prematura, si se comparaba contra aquellos individuos que sólo comían picante una vez a la semana.

Los resultados de la investigación encuentran una extraña, y todavía inexplicable correlación entre la disminución del riesgo de morir a causa de enfermedades infecciosas, respiratorias o cardíacas y el elevado consumo de picante. Aunque aparentemente la combinación ganadora sería no beber ni una gota de alcohol y mucho mucho picante.

Parte de la explicación con la que se busca justificar esta relación de salud y mortalidad está en la composición de los alimentos picantes, donde se toma como ejemplo la pimienta y su alta concentración de capsaicina, que funciona como antiinflamatorios, antioxidantes y paliativo contra el cáncer. De modo que a mayor consumo de estas sustancias benéficos mejores son las posibilidades de longevidad.

La realidad es que el estudio tienen demasiado puntos para argumentar, de entrada no se profundiza a detalle sobre la dieta picante de los sujetos de estudio, y el control de alimentación del medio millón de involucrados parece poco controlado. Aunque el fenómeno de correlación existe, de manera coincidente o no.


Vincent Quezada