La medicina en México: Un reto humanitario en cifras

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  • Para los médicos el dolor ajeno también duele, en especial cuando se trata de atender la salud infantil.

  • 785 mil personas dedicadas a servicios de salud pasan la mayor parte de su vida entre consultorios, hospitales y quirófanos con la finalidad de devolver el bienestar a sus pacientes.
  • Especialistas comparten el lado más humano y personal de su profesión.

La medicina es una de las profesiones más valoradas y con mayor exigencia en México, donde hay menos de un médico por cada mil habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). [1]

En el país existen 129 millones de habitantes y sólo 785 mil personas se dedican al cuidado de la salud. Sin embargo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en México deberían existir tres médicos por cada mil habitantes.[2]

Los médicos no solo alivian el dolor físico, sino que también respetan la vida, la integridad y la confidencialidad de sus pacientes. Algunos se dedican al servicio social, otros a la docencia o a la salud infantil.

Los médicos Marcelo Vallejo Pérez, cirujano pediatra, y Jorge Tonatiúh García Coria, con especialidad en homeopatía, comparten las experiencias que les ha brindado la medicina en lo personal y lo profesional.

 

EL ARTE DE AYUDAR A CURAR ENFERMEDADES

La satisfacción de recuperar la salud de sus pequeños pacientes, en cuerpos frágiles de recién nacidos, es uno de sus mayores logros como médico, porque “el dolor del paciente también duele, en especial cuando se trata de niños. Piensas en tus hijos. Siempre hay una empatía”, expresa el doctor Marcelo Vallejo Pérez, cirujano pediatra con 23 años de trayectoria y subespecialista en cirugía de trasplante renal pediátrico del Hospital D´María.

Para el originario de la Ciudad de México y egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “la medicina es el arte de ayudar a curar las enfermedades de los pacientes, dando un enfoque empático”.

Cuenta que su pasión por la medicina surgió desde los 14 años, tras permanecer hospitalizado cuatro meses a causa de una fractura de fémur luego de caer de la bicicleta. Observar ese mundo lo cautivó. Eligió la pediatría porque dice que “los niños son otro mundo. Tienen una manera sencilla de ver la vida sin tanta malicia, eso me llamó la atención. La parte de la pediatría me gusta mucho”, relata el también especialista del Hospital D’María, quien tras radicar más de 20 años en Veracruz ya se siente jarocho, asegura.

 

CIRUGÍAS A RECIÉN NACIDOS Y TRASPLANTES

El doctor Marcelo Vallejo Pérez, cirujano pediatra y subespecialista en trasplante renal pediátrico del Hospital D´María, ha enfrentado muchos retos y satisfacciones en su carrera de 23 años.

Nos cuenta que su paciente más pequeño tenía un día de nacido y 800 gramos de peso, por un problema intestinal, situación que lo sensibiliza, sobre la importancia de su tarea y la fragilidad con la que se muestra la humanidad frente a su profesión. Las cirugías más comunes que realiza son por apendicitis, hernias, vías urinarias, tumores, entre otros. Además, dice, ha participado en más de 70 trasplantes en pacientes de entre cinco y 17 años.

Aunque tiene altos casos de éxito que le arrancan una sonrisa, asegura que también las emociones “traicionan”, porque no es fácil indicar al menor y a los padres la necesidad de una cirugía. Menciona un caso especial, el de una pequeña que, a pesar de contar con nulas esperanzas de vida, sus familiares y ella no se rindieron, fue sometida a varias cirugías y tratamientos y hoy goza de salud. Verlos recuperados, sanos, lo llena de agradecimiento, “es como una recompensa a ese cansancio y esfuerzo mientras te preparas profesionalmente” asegura el médico pediatra.

 

EMPATÍA Y COMPROMISO

Esta profesión es de valores y empatía. Requiere tener un compromiso con el paciente y respetar su confidencialidad. Cada paciente es especial, a veces necesita que lo escuchen como una forma de aliviar sus dolencias. Es un conjunto de la parte física con la psicológica.

Para el doctor Marcelo Vallejo Pérez, cirujano pediatra y subespecialista en trasplante renal pediátrico del Hospital D´María, otra de las cosas importantes de la vida son la familia y la amistad, que no siempre son de sangre sino de elección.

Asegura que lo llena de orgullo ver a sus antiguos pacientes convertidos en padres de familia, que llevan a sus hijos con el mismo pediatra que los atendió a ellos.

Por último, destaca la importancia de estar en constante aprendizaje para brindar una mejor atención. “Sepan que a veces damos noticias que no les agradan o no les gustaría escuchar pero que es lo necesario para que recuperen la salud de sus seres queridos, a veces el camino es difícil”.

 

EN MANOS DE MÉDICOS LA SALUD Y VIDA DE PACIENTES

“La medicina es el arte de ayudar a curar las enfermedades de los pacientes, con un excelente criterio y una gran responsabilidad”, opina el Dr. Jorge Tonatiúh García Coria, médico homeopático egresado de la maestría del Instituto de Estudios Superiores de Puebla.

El especialista cuenta que eligió la medicina “porque quería algo que me pusiera a prueba intelectualmente y que me permitiera servir. Hoy me llena de satisfacción ver que lo que hago repercute en la salud y en el estilo de vida de una persona”.

Sobre la medicina homeopática, que define como una rama de la medicina que trata al enfermo desde su enfoque psicológico sin perder de vista sus síntomas físicos, asegura que le ha enseñado que lo convencional a veces no es lo idóneo para todas las personas y que cada individuo tiene un tratamiento específico para su padecimiento.

“No se trata de atender enfermedades sino de atender enfermos”. El Dr. Jorge Tonatiúh García Coria se ha enfrentado a varios retos en su consulta a diario, pero también cada paciente le aporta enseñanzas y satisfacciones. “Mi reto más grande fue un paciente con leucemia, quien recibía el tratamiento adecuado, pero su círculo familiar y social era lo que le afectaba para poder salir adelante. Muchas personas, por falta de conocimiento, ven a la homeopatía como un placebo”.

Asegura sentirse orgulloso cuando sus pacientes se recuperan de forma óptima, al ver que su proceso va evolucionando para bien. “Eso me motiva a seguir preparándome, estudiando y ser mejor para darles un mejor servicio y puedan llegar a su recuperación íntegra”. Reitera que ser médico lo llena de grandes satisfacciones y en especial ayudar a los más desprotegidos. “Poder servir a la gente con trabajo y vocación es como una remuneración”.

Para el especialista las emociones no deben tener presencia al momento de aplicar tratamientos, lo que no significa que no pueda existir empatía con el paciente. “La emoción puede afectar el diagnóstico, lo mejor o más profesional que puedes hacer, si sucede, es transferir ese tratamiento porque ya no está siendo de manera efectiva tu diagnóstico”. El doctor que atiende desde recién nacidos a adultos mayores con padecimientos diversos, opina que su principal prioridad en la vida es la familia y la amistad. “La amistad es la familia y la familia es lo más importante dentro de mis jerarquías”, concluye el médico con especialidad homeopática.

El doctor Garcia Coria recomienda la prevención y escuchar al cuerpo. La medicina preventiva es lo primordial y es necesaria su difusión.

 

PARA SABER

-785 mil personas trabajaron como médicos, enfermeras y otros especialistas de la salud, en el segundo trimestre de 2023.

-117% superior en relación con el primer trimestre.

-49% fueron mujeres.

-41.8 años, edad promedio.

-Veracruz, uno de los estados con mayor necesidad de médicos especialistas en particular los pediatras.

-En México hay un déficit de 33,832 médicos generales y 154,786 especialistas.

– Ciudad de México, 117 mil, Jalisco 60 mil y Estado de México, 58 mil, entidades con mayor número de médicos, enfermeras y otros especialistas de la salud en el segundo trimestre de 2023. [3]

 

SABÍAS QUE…

-La medicina homeopática se basa en la idea de que «lo similar cura lo similar.

– Medicina alternativa creado en 1796 por Samuel Hahnemann.

– Se define como la “práctica que consiste en administrar a alguien, en dosis mínimas, las mismas sustancias que, en mayores cantidades, producirían supuestamente en la persona sana síntomas iguales o parecidos a los que se trata de combatir.» [4]

 

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