¿Dolor de oído en verano? Cómo detectar una infección a tiempo y proteger tu salud auditiva

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El verano aumenta el riesgo de otitis externa, una infección del conducto auditivo que, si no se trata a tiempo, puede afectar la audición. Según la Secretaría de Salud, el 10% de la población mundial la ha padecido. Reconocer los síntomas y actuar rápido es clave para evitar complicaciones.

Ciudad de México, julio de 2026.– Las visitas a playas, albercas y parques acuáticos son actividades típicas del verano, pero también incrementan la exposición a infecciones en el oído. Aunque muchas personas consideran normal sentir molestias después de estar en el agua, ignorar síntomas como dolor, sensación de oído tapado o disminución de la audición puede retrasar el diagnóstico y favorecer complicaciones graves.

¿Qué es la otitis externa o “otitis de verano”?

La otitis externa es una infección del conducto auditivo externo que provoca inflamación, dolor intenso y molestias. Según MED-EL, líder en soluciones auditivas, esta afección es común en verano debido a la entrada de agua contaminada o a la humedad atrapada en el oído después de actividades acuáticas. Aunque puede presentarse a cualquier edad, los niños son especialmente vulnerables, ya que sus trompas de Eustaquio son más cortas y rectas, lo que dificulta el drenaje de líquidos y facilita la aparición de infecciones.

¿Cuáles son los síntomas que no debes ignorar?

Los especialistas recomiendan acudir a valoración médica si, después de realizar actividades acuáticas, se presentan una o más de las siguientes señales de alerta:

  • Dolor intenso en el oído
  • Sensación de oído tapado
  • Disminución de la audición
  • Secreción
  • Picazón
  • Molestias al masticar
  • Mareos o dolor de cabeza

¿Por qué es importante actuar rápido?

Una de las primeras consecuencias de la otitis externa es la disminución temporal de la audición, causada por la inflamación y la obstrucción del conducto auditivo. Aunque esta alteración suele revertirse con el tratamiento adecuado, retrasar la atención médica puede derivar en complicaciones como distintos grados de hipoacusia o incluso sordera. Como explica la Dra. María Fernanda Alderete, Médico Audiólogo y de Soporte Clínico en MED-EL:

“Es muy común que después de nadar las personas piensen que sentir el oído tapado es algo normal y esperen a que la molestia desaparezca por sí sola. Sin embargo, esa sensación también podría ser una señal de que existe una inflamación o una infección en desarrollo. Mientras más pronto se realice una valoración médica, mayores son las posibilidades de resolver el problema sin que afecte la audición”.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Además del contacto frecuente con el agua, existen hábitos que favorecen el desarrollo de infecciones auditivas. Introducir hisopos u otros objetos para limpiar el oído elimina la capa natural que protege el conducto auditivo e incluso provoca pequeñas lesiones que facilitan la entrada de bacterias y hongos. También son más susceptibles las personas con afecciones dermatológicas como dermatitis, eccema o psoriasis.

Los grupos con mayor riesgo de desarrollar otitis externa durante el verano incluyen:

  • Niños pequeños
  • Nadadores frecuentes
  • Personas con enfermedades de la piel que afectan el conducto auditivo
  • Quienes tienen el sistema inmunológico debilitado

¿Qué hacer si ya hay diagnóstico?

Una vez confirmado el diagnóstico, seguir el tratamiento indicado por el especialista es fundamental para favorecer la recuperación y reducir el riesgo de complicaciones. En casos donde la infección deriva en una pérdida auditiva severa o profunda, existen soluciones auditivas avanzadas, como los implantes cocleares, que permiten restaurar la audición en personas candidatas al tratamiento. Actualmente, el oído es el único órgano de los sentidos cuya función puede recuperarse mediante este tipo de tecnología.

Prevención: el mejor tratamiento

Durante el verano, prestar atención a las primeras señales que envía el oído es tan importante como cuidar la piel o mantenerse hidratado. La detección temprana y la atención médica oportuna continúan siendo las mejores herramientas para evitar complicaciones y proteger la salud auditiva a largo plazo. Vale la pena recordar que, a diferencia de otros padecimientos, las infecciones auditivas pueden avanzar rápidamente si no se tratan a tiempo.

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