Nuevo método para evaluar aplicaciones de tratamiento de la depresión: ¿cómo garantizar su eficacia y seguridad?
La incidencia de la depresión ha aumentado cerca de un 50 % entre 1990 y 2017, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afectando a alrededor del 5 % de la población mundial.
En América Latina y el Caribe, el 7.3 % de la población presentaba un trastorno de ansiedad en 2021, mientras que la depresión pasó del 3.5 % en 2000 al 4.4 % en 2021. Ante este escenario, el uso de aplicaciones móviles para el tratamiento de la depresión se ha convertido en una alternativa prometedora, pero la mayoría no están basadas en evidencia científica ni garantizan su eficacia.
Un equipo del grupo de investigación eHealth Lab de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha desarrollado un nuevo método para evaluar aplicaciones destinadas al tratamiento de la depresión, basado en un estudio publicado en el British Medical Journal. El objetivo es crear una herramienta digital llamada EvalDepApps, que permita a pacientes y profesionales de la salud seleccionar las aplicaciones más adecuadas, seguras y efectivas.
¿Por qué es necesario evaluar las aplicaciones de salud mental?
Actualmente, existen alrededor de 10,000 aplicaciones de salud mental, pero solo 250 están enfocadas en el tratamiento, monitorización y acompañamiento de la depresión. Sin embargo, la mayoría no cumplen con estándares de evidencia científica, lo que puede generar riesgos para los usuarios. Según Carme Carrion, líder del proyecto e investigadora principal del eHealth Lab de la UOC, “son aplicaciones que tienen un impacto potencial en la salud de la población y que, en algunos casos, incluso pueden llegar a ser perjudiciales”.
El proyecto EvalDepApps busca llenar este vacío, estableciendo criterios claros para evaluar la efectividad, seguridad y facilidad de uso de estas aplicaciones, con el fin de garantizar que sean herramientas útiles y confiables para los pacientes.
¿Cómo se desarrolló el método de evaluación?
El equipo de investigación utilizó la metodología Delphi, un proceso de consenso que involucró a 43 expertos, incluyendo pacientes, profesionales de la salud mental, tecnólogos y desarrolladores de aplicaciones. Este método permitió identificar los criterios más relevantes para los usuarios, como:
- Seguridad de los datos y privacidad.
- Eficacia clínica basada en evidencia científica.
- Facilidad de uso y diseño intuitivo.
- Capacidad para medir la evolución clínica del paciente.
- Inclusión de la perspectiva de género, ya que hombres y mujeres presentan sintomatología diferente.
- Posibilidad de interacción con profesionales de la salud en situaciones de urgencia.
Según Noemí Robles, investigadora del proyecto, la capacidad de medir la evolución clínica “puede ayudar a la persona a ser más consciente de su propio estado emocional y a hacer un seguimiento más personalizado, si esta información se comparte con los profesionales que la atienden”.
¿Qué sigue para el proyecto EvalDepApps?
El siguiente paso es reclutar participantes para realizar una prueba piloto de la herramienta. Una vez validada, EvalDepApps estará disponible como una aplicación móvil que guiará a las personas con depresión en la selección de herramientas tecnológicas que complementen su tratamiento terapéutico.
Carme Carrion destaca la importancia de que los usuarios finales participen en el desarrollo de las aplicaciones: “Hay que aprender a tener en cuenta la opinión de los usuarios y comprender que el proceso no se acaba hasta que los usuarios validen la aplicación”.
Un enfoque centrado en las necesidades de los pacientes
El proyecto EvalDepApps no solo busca evaluar aplicaciones, sino también empoderar a los pacientes para que puedan tomar decisiones informadas sobre las herramientas que utilizan en su tratamiento. Además, la herramienta será útil para los desarrolladores, ya que les proporcionará criterios claros sobre qué aspectos son más valorados por los usuarios.
Este avance representa un paso importante hacia la regulación y validación de aplicaciones de salud mental, garantizando que sean seguras, efectivas y accesibles para quienes más las necesitan.